Philippi Rodulfo Amando
(1808-1904)

Explorador de nuestra Biodiversidad

El 14 de septiembre del presente año se conmemora el bicentenario del nacimiento del naturalista de origen alemán Rodulfo Amando Philippi, figura clave que sentó las bases del moderno trabajo científico en Chile. De ahí la importancia de recordar su personalidad, obra y aporte a la evolución de las ciencias de la naturaleza, concepto este último tan propio de su época y hoy nuevamente en boga cuando se trata de descubrir y desentrañar el hilo conductor del misterioso orden natural.

Rudolph Amandus Philippi nació en Charlottenburg, cerca de Berlín en 1808. Son los inicios del siglo XIX, época de las guerras napoleónicas que conmocionaron a Europa y marcaron la evolución posterior del viejo continente. Siglo caracterizado por el racionalismo, por la búsqueda de nuevos caminos para alcanzar la verdad sobre la pura base del ejercicio de la razón. Pero también época de grandes científicos, de naturalistas que quisieron comprender el entorno como un todo, con una visión universal de la ciencia.

La madre de Rudolph Amandus, María Anna Krummwiede, preocupada de entregarle una buena educación lo envió a temprana edad a Iverdon, en Suiza, junto a su hermano Bernhard Eunom, al establecimiento del filósofo y renombrado educador Pestalozzi. Ahí Rudolph empezaría a desarrollar su pasión por la naturaleza, a través de una formación basada en la observación directa de lo real, en contraposición a la memorización como sistema educativo. Como había enseñado Aristóteles, "nada hay en el conocimiento que no haya pasado antes por los sentidos". Las excursiones por las montañas del Jura con sus profesores y compañeros serían las primeras de innumerables exploraciones que llevaría a cabo en Europa primero, y en Chile después.

Sin embargo, para llegar a ser científico, el único camino posible era el estudio de la Medicina. Así es como Rudolph adquirió el grado de Doctor en Medicina en la Universidad de Berlín, dirigida en ese entonces nada menos que por Hegel. Su tesis doctoral versó sobre dípteros.

Problemas de salud lo llevaronjunto a su esposa y prima, Carolina Krummwiede, a Ñapóles, donde nació su hijo mayor Federico. Allí realizó importantes trabajos científicos sobre malacología del Mediterráneo y geología del sur de Italia, los cuales lo dieron a conocer ampliamente dentro del mundo científico europeo, recibiendo distinciones de los gobiernos italiano y alemán.

De vuelta en Alemania se consolidó como profesor e investigador del Instituto politécnico en Cassel. Europa estaba pasando por momentos de efervescencia política y social, circunstancia que llevó a que las convicciones liberales moderadas de Rudolph se vieran defraudadas al fracasar la revolución de 1848. Estas circunstancias políticas adversas lo convencieron, al igual que a otros compatriotas, que era necesario abrirse camino en el nuevo mundo.

Su hermano Bernardo, quien había participado como naturalista en la expedición de la goleta Ancud la que tomó posesión para Chile del estrecho de Magallanes en 1843, se encontraba en ese momento en Alemania como agente del gobierno chileno, encargado de reclutar colonos para asentarse en el sur del país. Él lo convenció de venir a hacerse cargo de la hacienda San Juan, en las afueras de la ciudad de La Unión, y es así como se embarcó en Hamburgo armado de entusiasmo investigador y una carta de recomendación del gran viajero y científico Alexander von Humboldt. Ciento treinta y seis días de navegación, donde su nave casi sería barrida por el furioso océano del Cabo de Hornos, concluyeron en Valparaíso en 1851.

Viniendo de una Europa con civilización milenaria, llegó a un finís terrae, muy joven en cuanto a historia independiente y con una naturaleza nueva donde estaba casi todo por hacer, campo fértil para el naturalista. Llegó buscando la tranquilidad perdida en el viejo continente y se encontró con un país en revuelta. Sin embargo, a pesar de las dificultades iniciales, decidió quedarse y para siempre.

Su primer destino fue la ciudad de Valdivia donde lo contrataron como profesor del colegio alemán. Ya instalado, mandó llamar a su familia y traer su biblioteca y colecciones científicas, entre ellas una de conchas del Mediterráneo que se encuentra actualmente depositada en el Museo Nacional de Historia Natural y que tiene gran valor para los especialistas, debido a que las guerras destruyeron otras similares existentes en Europa.

Durante el siglo XIX, habiendo logrado ya la independencia, nuestras autoridades republicanas se preocuparon de consolidar la joven nación. Junto con la estabilidad política, nació una fuerte preocupación por difundir la cultura en el país y así formar a las nuevas generaciones de ciudadanos. El aporte de los extranjeros resultó crucial en este proceso de modernización cultural.

Personalidades como Claudio Gay, Andrés Bello e Ignacio Domeyko, como también Rudolph Amandus Philippi, aportaron desde diversos ámbitos al conocimiento y organización de la nación, a la difusión del pensamiento ilustrado y al desarrollo de las ciencias naturales y humanas. Dentro de este marco, el gobierno chileno se preocupó de explorar el territorio para así poder incorporarlo plenamente a la nueva nacionalidad. En este contexto, encomendó a Philippi la primera exploración científica del desierto de Atacama.

No es verdadera patria la tierra que no se conoce. Con escasos medios, la ciencia generalmente no recibe grandes aportes del estado, Rudolph partió a una sacrificada expedición que le tomaría los tres cálidos meses del verano de 1853-54. No existían entonces las facilidades actuales para las expediciones. No había vehículos de doble tracción, GPS, ropa de polar ni barritas de cereal. Alimentándose de mazamorra de harina tostada, grasa y sal y viajando interminables días en muía, completó el cruce del desierto a lo ancho y a lo largo. Características geográficas, climáticas, geológicas, formas de vida vegetal y animal tanto como aspectos sociológicos y culturales no escaparían a su observación aguda y al riguroso registro científico. El informe elaborado por Philippi se publicó en 1860 en Halle, Alemania, en idioma español y alemán.

Serían muchos otros los lugares de Chile por donde dirigiría sus pasos, descubriendo y poniendo en conocimiento público nuestras riquezas naturales. Recién llegado, exploró la zona del lago Llanquihue llegando hasta el glaciar del volcán Osorno. Más adelante dejaría constancia de un proceso eruptivo. En 1864 visitó el archipiélago de Juan Fernández; en 1877 la cordillera de Nahuelbuta; en 1892 el volcán Chillan, entre muchos otros.

Muerto a los 96 años, Philippi dedicó su larga vida a la investigación científica, con gran rigurosidad. Preguntándose y respondiéndose a sí mismo, se plantea lo siguiente: "¿qué es lo que hace Philippi? Caza moscas, las observa a través de una gruesa lente, y las dibuja en un papel. Así de extraño resulta el modo en que algunos se ganan el pan de cada día". Su trabajo, fundamental en el desarrollo de la investigación científica en Chile, abarcó un amplio espectro de las ciencias naturales. Estamos frente a un típico sabio del siglo XIX, como ya dijimos, con una visión universal de la ciencia, contrapuesta a la especialización propia de nuestro tiempo. Algo de ese espíritu intentan retomarlo hoy en día las ciencias ecológicas, aunque con variados resultados.

Philippi publicó más de 500 trabajos científicos en Chile y en el extranjero y en varios idiomas. Hablaba perfectamente inglés, francés, alemán,
 

Es una obligación triste para mí que estoy cumpliendo. De esta manera entonces nuestra patria alemana dividida pierde los hombres más nobles, privándonos de su actividad científica, por lo menos en la cercanía. Reciba Ud., carísimo profesor, junto con la expresión de mi estimación de siempre por sus trabajos destacados sobre fitogeografia y malacología, también la expresión de mis deseos más cordiales para su migración y contento.

No se olvide de investigar la corriente de aguas marinas frías, cuya temperatura, ancho y cambio de dirección (primero S-N, después E-0) he descrito en Perú, algo sobre madera recién enterrada (troncos de Thuja?) más reciente que lignito, los fenómenos ópticos del rosicler de la cadena nevada en la zona templada entre 30 y 45° l.s., los huesos fósiles y el número determinado de volcanes humeantes, la eterna discusión sobre papas genuinamente silvestres o solamente vueltas silvestres, sobre la diferencia entre las especies, Gay previamente había cultivado aquella de Valparaíso, pensando que era Solanum tuberosum vuelto silvestre, por el otro lado pretende haber visto el Solanum tuberosum silvestre original en los páramos altos, en un eclipse como sobre los cereales vueltos silvestres en la parte norte de Asia donde estuve.

María Teresa Eyzaguirre Philippi
Presidenta
Fundación R. A. Philippi de Estudios Naturales


Rudolph Amandus Philippi was born in Charlottenburg (now a quarter of Berlin), on the 14th September 1808. After his studies in Switzerland, Philippi went back to Germany where he obtained a medical degree. During the first voyage to Southern Italy (1830-1831) he developed a great, life-long passion to natural history. In Italy he studied the distribution of vegetation on Mount Etna and collected fossil and living molluscs. He went again to Italy in 1837, to recover from tuberculosis. For the two volumes of Enumeratio Molluscorum Siciliae, published in Germany in 1836 and 1844, Philippi received a gold medal from the Prussian King. In Kassel he taught at the Gewerbeschule (Polytechnic School) and was one of the founders in 1836 of the Vereins für Naturkunde zu Kassel (Natural History Society of Kassel), of which he was president up to 1850. This society will give origin to the Philippi-Gesellschaft (Philippi Society). Philippi also held public position but was persecuted because of his republican and liberal ideals. In 1850 he sailed from Hamburg on board of "Bonito", to reach his brother Bernhard Eunom in Chile. After the death of his brother, Rudolph Amandus moved from Valparaiso to Santiago, where he was professor of botany and zoology at the University and director of the Natural History Museum. Philippi’s scientific production is enormous: some 400 works, ranging from botany (with the description of about 3000 new species), to zoology (molluscs, insects, vertebrates), geology and ethnography. He explored the Atacama Desert, reorganized the Natural History Museum in Santiago and founded the Botanical Garden. Rudolph Amandus Philippi died in Santiago, on the 24th July 1904.



Cronologia Ornitologica
by Alberto Masi