Holmberg Eduardo Ladislao (1852-1937)
Holmberg Eduardo Ladislao (1852-1937)
Eduardo Ladislao Holmberg (Buenos Aires, 27 de junio de 1852 – 4 de noviembre de 1937) fue un naturalista y escritor argentino. Hijo del aficionado a la botánica Eduardo Wenceslao Holmberg y nieto del barón de Holmberg que acompañara en sus campañas al Dr. Gral. Manuel Belgrano e introdujera en la Argentina el cultivo de la camelia, fue una de las principales figuras de las ciencias naturales en el país, compendiando por primera vez la biodiversidad de su territorio. Fue además un prolífico literato.

Contenido
1 Juventud
2 Investigación y magisterio
2.1 El Jardín Zoológico
2.2 Actividad universitaria
2.3 La literatura
3 Retiro
4 Obra literaria y científica
5 Abreviatura
6 Bibliografía sobre Holmberg

Juventud  Procedente de familia burguesa y de origen europeo, Holmberg dominaba el inglés, el francés y el alemán ya cuando se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Se había criado en estrecho contacto con los jardines y la nutrida bibliografía de su padre, entrando tempranamente en materia de botánica y entomología. Aprendió rápidamente un elegante latín, imprescindible en los estudios científicos en la época.

Se doctoraría en 1880 con una tesis sobre El Fosfeno, pero jamás ejercería la profesión. Pese al escaso prestigio con que contaba por entonces la historia natural, ya desde hacía cerca de una década se había abocado a estudios en este sentido, que comenzó tomando apuntes sobre la fauna y la flora patagónicas que documentó en su Viajes por la Patagonia, de 1872. A partir de 1874 se abocó al estudio de los arácnidos, publicando en la década siguiente numerosos estudios sobre estos artrópodos que fundaron la disciplina en el país; ese mismo año contrajo matrimonio con Magdalena Jorge, una joven de bon ton de Buenos Aires. Publicó en los Anales de la Agricultura Argentina y el Periódico Zoológico, dos de las publicaciones científicas más importantes de la época, describiendo especies e investigando el efecto de su presencia en la actividad agrícola.

En 1877 complementó su viaje a la Patagonia con una expedición al norte, en el que recorrió el Chaco, el altiplano andino y el Cuyo. Las descripciones botánica y zoológicas que recogió en este viaje se publicaron reseñadas en el Boletín del Consejo de Educación, y luego desembocaron en estudios editados a través de la Academia de Ciencias de Córdoba, los Anales de la Sociedad Científica Argentina y la revista de la Sociedad Geográfica Argentina, además del libro Mamíferos y aves de Salta.

En 1878, junto con el entomólogo Enrique Lynch Arribálzaga, fundó la primer revista dedicada en exclusiva a la biología en Argentina, El Naturalista Argentino; sólo se publicó un número de ésta, pero la calidad del material llevó a que numerosas instituciones científicas de todo el mundo, entre ellas el British Museum, requiriesen ejemplares. La experiencia se traduciría luego en una importante colaboración con la Revista Americana de Historia Natural, fundada en 1891 por Florentino Ameghino.

 Investigación y magisterio Holmberg abandonó relativamente temprano el estudio de las arañas, pero abordó con entusiasmo la exploración de la diversidad biológica argentina. A partir de 1881 exploraría sistemáticamente todos los biomas del país, recogiendo el resultado de sus investigaciones en los monumentales Resultados científicos, especialmente zoológicos y botánicos de los tres viajes llevados a cabo en 1881, 1882 y 1883 a la sierra de Tandil. La exploración del Chaco la abordó en compañía de Ameghino, dando inicio a una large y fructífera colaboración. Realizó nuevas espediciones científicas a la Sierra de Tandil (1883), al [Chaco (1885), a Misiones (1897) y a Mendoza.

El Jardín Zoológico En 1888 fue nombrado director del Jardín Zoológico de Buenos Aires, al que dio un gran impulso, tanto en materia de colecciones como infraestructura. Fundado durante el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento, el Zoo no contaba aún siquiera con un plano definitivo. Holmberg designó una comisión a tal efecto, integrada por Florentino Ameghino, Carlos Berg y Lynch Arribálzaga, a la que se debe el trazado actual casi en su totalidad. Ocuparía el cargo hasta 1904, cuando se alejaría por su desacuerdo con las autoridades municipales.

El predio del Jardín Zoológico era un bajío pantanoso, cortado por las vías del Ferrocarril del Norte y ocupado en parte por un club de tiro. Holmberg contó con total libertad para las obras, que conllevaron el traslado del ferrocarril, el relleno del terreno, la diagramación del paseo y la construcción de los pabellones; suya fue la idea de diseñarlos de acuerdo a la arquitectura de su región de origen, construyendo fantásticos alojamientos de gran valor arquitectónico. El mayor de ellos no se había concluido aún cuando acabó su tarea; se trata del templo hindú destinado a alojar los elefantes, réplica diseñada por Vicente Cestari del Templo de la Diosa Nimaschi de Mumbai.

Con la idea de conformar una fuente de formación zoológica de gran diversidad, Holmberg adquirió especies europeas, africanas y asiáticas para complementar la rica fauna del interior del país Implementó cambios en el trato y alimentación de las fieras, mejoró la visibilidad de éstas para el público, y alentó el papel de difusión científica del Jardín antes que el puramente recreativo; dotó al mismo de guías ilustradas, catálogos y planos con información taxonómica, y editó la Revista del Jardín Zoológico, con gran cantidad de material original. De publicación mensual, colaboraron en ella Ameghino, Juan Bautista Ambrosetti y Lynch Arribálzaga, amén del propio Holmberg, entre otros destacados científicos.

 Actividad universitaria Holmberg enseñó historia natural en la Escuela Normal de Profesores y en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA, así como física y química. Fue elegido miembro de número de la Academia de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas el 12 de julio de 1890. Creó el Laboratorio de Historia Natural de la UBA, y fue el primer argentino en dirigir ese departamento. Publicó además numerosas obras de consulta; su monumental La fauna y la flora, que compendiaba las especies conocidas del país, fue la referencia principal en esa área durante medio siglo, y su Botánica Elemental, con medio millar de ilustraciones originales, fue el texto de consulta obligatorio para los estudiantes. Su Flora de la República Argentina sentó los principios de la fitogeografía del territorio.

 La literatura Holmberg comenzó a publicar sus devaneos literarios hacia 1872; simultáneamente con sus Viajes por la Patagonia verían la luz sus primeras obras líricas. La poesía ocupó sólo una pequeña parte de su producción literaria, destacándose el largo poema Lin-Calel, escrito en endecasílabos encadenados. Más prolífica fue su obra narrativa; fue el fundador del género de la ciencia ficción en el país, con la novela El viaje maravilloso del señor Nic-Nac, que apareció en 1875. Lejos del formato duro que adoptaría el género en el siglo siguiente, la ciencia ficción fue para Holmberg una excusa para ejercer la crítica de costumbres, la ironía moral y la especulación en clave darwinista; en esta novela, el señor Nic-Nac viajaba a Marte de forma astral, y sus desventuras en aquel planeta permitían a Holmberg burlarse de sus contemporáneos.

Volvería a Marte en Insomnio, de 1876, y abordaría luego una temática fantástica en La pipa de Hoffman, especulando sobre los efectos de las drogas. De 1879 data Horacio Kalibang o los autómatas, una obra de avanzada sobre la posibilidad de la fabricación de robots. Fundó además el género policial en Argentina con su célebre La bolsa de huesos, y tradujo al español los Papeles póstumos del club Pickwick, de Charles Dickens, por quien sentía gran admiración. La perspectiva sociocrítica de su literatura se hacía patente en la utopía política Olimpio Pitango de Monalia, que no publicó en vida y permaneció inédita hasta 1994.

 Retiro Se retiró de la docencia universitaria el 28 de septiembre de 1915, recibiendo el homenaje de la Sociedad Científica Argentina; su despedida estuvo ornada por discursos de Leopoldo Lugones y del principal discípulo de Holmberg, Cristóbal M. Hicken. La Academia Argentina de Ciencias lo nombraría su presidente honorario; la de Medicina le daría plaza de académico honorario, y el Museo de Historia Natural el título de "protector". Al cumplir los 75 años el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires creó un premio que lleva su nombre.

Obra literaria y científica
Viaje maravilloso del señor Nic-Nac (1875)
La pipa de Hoffman (1876)
Horacio Kalibang o los autómates (1879)
Viaje por la Patagonia (1872)
Dos partidos en lucha: fantasía científica (1875); hay reedición: Buenos Aires, Corregidor (Colección Voces y Letras del Plata), 2005; introducción y selección de apéndices de Sandra Gasparini. ISBN 950-05-1594-6
Sobre las especies del género Bombus halladas en la República Argentina. An. Soc. Cient. Argent. 8: 154-162. 1879
Viajes a las Sierras de Tandil y de la Tinta (Hymenoptera-Apidae). Act. Acad. Nac. Cienc. Córdoba 5: 118. 1884
Viaje a Misiones. Bol. Acad. Nac. Cienc. Córdoba 10: 252-288. 1887
Resultados científicos, especialmente zoológicos y botánicos de los tres viajes llevados a cabo en 1881, 1882 y 1883 a la sierra de Tandil Actas de la Academia de Ciencias de Córdoba (1884-1886)
Flora de la República Argentina (1895)
La bolsa de huesos Buenos Aires (1896).
Olimpio Pitango de Monalia: edición príncipe (1901)
Delectus Hymenopterologicus Argentinus. Hymenopterorum Argentinorum et quorumdam observationes synonimicas, addendas, novorumque generum specierumque Descriptiones continens. An. Mus. Nac. Hist. Nat. Buenos Aires 9: 377-517. 1903
Delectus hymenopterologicus Argentinus. An. Mus. Nac. Buenos Aires, vol. 9 (ser. 3, vol. 2), pp. 377-382. 1903
Cuentos fantásticos. Editorial Edicial, Buenos Aires (1904).
El ruiseñor y el artista
Insomnio
Boceto de un alma en pena
El tipo más original(1878-1879). Hay edición en libro: El tipo más original y otras páginas, Buenos Aires, Simurg, 2001. Edición, notas y posfacio de Sandra Gasparini y Claudia Roman.
Umbra
La casa endiablada
Botánica Elemental

Abreviatura La abreviatura E.Holmb. se emplea para indicar a Eduardo Ladislao Holmberg como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales. (Ver listado de especies descritas por este autor en IPNI)

Bibliografía sobre Holmberg
Anónimo (1950) Guía Oficial Ilustrada del Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires
Bruno, Paula (2003) La Argentina de Eduardo Ladislao Holmberg: entre poema épico y utopia modernizadora. En: CD-ROM de las Actas de las IX Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba. ISBN 950-33-0400-8
Burkart, A. (1952) La obra de Holmberg como botánico. San Isidro
Camacho, H. (1971) Las ciencias naturales en la Universidad de Buenos Aires, estudio histórico. Buenos Aires: EUDEBA
Cutro, Juan M. (1998) Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires. 110ª aniversario. Buenos Aires: Juan Milán & Asociados
Darwinion (1937) Eduardo Ladislao Holmberg, su fallecimiento. San Isidro
Del Pino, Diego A. (1979) Historia del Jardín Zoológico Municipal. Buenos Aires: Cuadernos de Buenos Aires
Gallardo, Ángel (1912) El Darwinion. Buenos Aires
Gallardo, Ángel (1914) Discurso en el homenaje al Profesor Holmberg. Buenos Aires
Hicken, Cristóbal M. (1915) Eduardo L. Holmberg y las doctrinas evolucionistas, en Filosofía. Buenos Aires
Hicken, Cristóbal M. (1922) Eduardo L. Holmberg, en Darwiniana. San Isidro
Holmberg, Luis (1952) Holmberg: el último enciclopedista. Buenos Aires
López Piacentini, Carlos P. (1952) Eduardo L. Holmberg. Sus investigaciones en el Chaco. Boletín de divulgación del Museo Municipal Regional Enrique Lynch Arribálzaga. 1 (7). Resistencia, Chaco
Molfino, J. F. (1938) Notas Necrológicas: Eduardo L. Holmberg. Buenos Aires: Physis
Onelli, Clemente (1922) Guía Oficial ilustrada del Jardín Zoológico Municipal de Buenos Aires. Buenos Aires: Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires
Pérez Rasetti, Carlos, (2002) La locura lúcida. Ficción, ciencia y locura en las fantasías científicas de Holmberg, en Vázquez, María Celia y Pastormerlo, Serigo (comps.) Literatura argentina. Perspectivas de fin de siglo. Buenos Aires: EUDEBA
Salto, Graciela (2002) Saber y tiempo. (13). Buenos Aires



Eduardo Ladislao Holmberg

En la última Feria Internacional del Libro que se realizó hace poco en Buenos Aires, concurrí a una conferencia que trataba sobre “el Arte y las Ciencias”. Allí se me ocurrió la idea de plasmar la siguiente noticia biográfica, sin mayores pretensiones que presentar a Eduardo Ladislao Holmberg como un naturalista polifacético preocupado por la divulgación de las ciencias naturales en la Argentina de fines del siglo XIX. Es que la ciencia como el arte o viceversa nacen de una misma raiz troncal común,  pasión sublime y sentimental que pocos seres humanos saben administrar adecuadamente. Holmberg supo cultivar ambas pasiones y llevarlas unidas durante toda su vida.

Eduardo Ladislao Holmberg, nació en el seno de esta capital, en la calle Viamonte entre Florida y Maipú un 27 de junio de 1852.

Su abuelo por línea paterna había sido un militar austríaco-alemán. Llegó a Buenos Aires en una fragata inglesa en la que también venía don José de San Martín y participó en las batallas de nuestra independencia junto a Belgrano. La madre de nuestro biografiado fue Laura Correa Morales y su padre Eduardo Wenceslao, quién también siguió la carrera militar destacándose al lado de Lavalle, por lo que tuvo que exiliarse a Chile junto a Sarmiento en 1831 mientras gobernaba Rosas.

Desde niño Holmberg tuvo una atracción especial por la naturaleza. Su familia disponía de un gran espacio natural delimitado por calles Santa Fe, Las Heras, Scalabrini Ortiz y Julián Álvarez dentro de esta capital, allí por aquellos años se cultivaban distintas especies de flores arbustos y árboles por lo que las aves, los insectos y las mariposas estuvieron siempre al alcance de su mano. Sus propias palabras reflejan el amor y la sabiduría por la naturaleza “La proximidad del Río de la Plata, con su vegetación natural y esas frondosas quintas, contribuían al desarrollo de una riquísima fauna, en que solo las aves se hallaban representadas por más de doscientas especies”. Además su abuelo poseía una importante biblioteca en la que no faltaban los libros de historia natural.

Los estudios primarios los hizo como pupilo en la escuela de don Francisco Reynolds, allí estudió casi a la perfección las dos lenguas vivas más importantes de mediados del siglo XIX, el francés y el inglés. Luego aprendió latín con el famoso profesor Larsen.

Entre 1872 y 1886 Holmberg realizó una serie de excursiones relacionadas con las ciencias naturales destacándose “Viaje a la Patagonia, “Viaje  a las provincias del norte”,  “Una excursión por el río Luján”, “Viajes a las sierras de Tandil y de la Tinta”, “Viaje a la sierra de Cura-Malal”, “Viaje al Chaco” y “Viaje a Misiones. La mayoría de esos viajes fueron publicados en prestigiosas revistas de ciencias, presisamente hablando de ello, digamos que en 1878 fundó con su amigo Enrique Lynch Arribálzaga la revista El Naturalista Argentino, primera en nuestro país que trató temas de ciencias naturales a nivel divulgativo. Su importancia cruzó las fronteras y pronto llegaron pedidos de suscripción, entre ellos el Instituto Americano de Berlín o el Museo Británico y la Biblioteca de Washington. Además creó junto a otros naturalistas de su tiempo la revista Physis que lamentablemente dejó de publicarse en el año 2007.

Durante nás de cuatro decadas Holmberg se dedicó a la enseñanza de las ciencias naturales, él mismo se vanaglorió en el Congreso de Historia Natural realizado en Tucumán en 1916 expresando su satisfacción de ser el primer argentino que enseñaba Historia Natural, y también el que dentro de sus clases utilizaba ejemplos argentinos.

En 1880 con 28 años de edad se recibió de médico, aunque pocas veces ejerció la profesión, siendo famosas sus frases “Amigo, págueme con veinte centavos, así no podrá decirse que yo atiendo gratis a la gente…” o  “Vea, cuando encuentre a un necesitado, déle lo que usted creía que yo le iba a cobrar, y así quedaremos a mano”.

La relación con el jardín zoológico comenzó en 1888 cuando fue nombrado Director de la “Sección Zoológica” del Parque Tres de Febrero. Vale la pena que conozcamos algunos detalles de su actuación. Las fuentes bibliográficas cuentan que el doctor Eduardo Wilde, Ministro del Interior bajo la presidencia de Juarez Celman, un día le dijo: “Pídame algo, Ud que nunca pide nada…” Holmberg solicitó ser nombrado Director del Jardín Zoológico. Un tiempo después se destinó el lugar para el futuro zoo, el área colindaba con los terrenos que poseía su familia y son más o menos los que ocupa actualmente. (algunas versiones cuentan que fueron donados por sus parientes). Claro que por entonces esas tierras eran pantanosas e inundables, con vegetación enmarañada y presencia de peligrosos perros cimarrones. Además en lo que hoy es Plaza Italia funcionaba el “Buenos Aires Gun Club” lugar donde se practicaba tiro a la paloma y el Ferrocarril del Norte lo cruzaba desde la Avenida Sarmiento, hasta Acevedo (actualmente República de la India).

Holmberg, conjuntamente con una comisión integrada por Florentino Ameghino, Carlos Berg y Enrique Lynch Arribálzaga, diseñó el plano del zoo porteño, que fue aprobado en 1889, el que con pequeñas modificaciones puede visitarse hoy.

Algunos de sus trabajos más importantes fueron la expropiación del club, el desvio de las vías férreas, el relleno del lugar, la ubicación de los lagos, el diseño de los senderos, la plantación de árboles etc.

Nos explayaremos brevemente sobre los lugares definidos para albergar a los animales. Por entonces no existía el concepto actual de mostrar a las especies en su ámbito natural, no obstante Holmberg adoptó una idea novedosa que consistió en ubicar a cada animal en un albergue o recinto alusivo al lugar de donde provenía. Una de las primeras construcciones se hizo en 1897, fue el castillo gótico para los osos que aún podemos observar sobre la Avenida del Libertador, le siguió en 1889 la casa de los reptiles y la tipo suiza de los ciervos. Así los lugares destinados a los camélidos tendrán estilo árabe; los equinos, persa; las cebras el morisco, etc. El templo hindú de los elefantes es réplica del Templo de la Diosa Nimaschi existente en Bombay, India, obra del arquitecto Vicente Cestari. Todo ello sumado a lo que no anotamos forma parte de nuestro partimonio cultural que a veces olvidamos admirar cuando recorremos sus instalaciones.

La obtención de animales es otro capítulo y detallarlo como quisiéramos nos llevaría un buen espacio, sólo diremos que los ejemplares se adquirieron por compra a través de visitas efectuadas a la famosa casa de animales de Carlos Hagenbeck en Alemania en  1889, llegaron embarcados en varias etapas unos 100 mamíferos, 62 aves y 4 reptiles. Enseguida se sumaron huéspedes autóctonos obtenidos por canje o capturas efectuadas en nuestro país. El éxito queda demostrado si pensamos que l892 se censaron más de mil ejemplares en total.

Por entonces, Holmberg produce el primer número de la Revista del Jardín Zoológico de Buenos Aires donde aparecen importantes notas y trabajos científicos, la misma se inaugura con unas palabras escritas por él mismo, “Un Jardín Zoológico no es un lujo, ni es una ostentación vanidosa y superflua; es un complemento amable y severo de las leyes nacionales relativas a instrucción pública. El Jardín Zoológico, tal como el Director lo comprende no es solamente una exhibición de animales, debe ser algo más, y la prueba de ello consta en este primer número de la REVISTA, donde se dará noticias de lo que al Jardín Zoológico se refiere, pero que admitirá siempre el tributo de aquellos que en su corazón levantaron un altar a las Ciencias Naturales”.

Diversas cuestiones y desaveniencias políticas desencadenan la renuncia de Holmberg como director del Jardín Zoológico en 1903. La revista Caras y Caretas, con el título “En el Jardín Zoológico: La despedida del doctor Holmberg”, publicó un artículo que cuenta como luego de dar un paseo y retirar algunas pertenencias de su gabinete Holmberg, sin siquiera volver la vista “se sacudió los zapatos, para que en ellos no quedara ni siquiera la tierra del jardín”.

Como naturalista Holmberg publicó trabajos referentes a geología, botánica, mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, moluscos, arácnidos (fue especialista), insectos, fauna en general y arqueología. Se destácan sus trabajos “El joven coleccionista de historia natural”  en el cual el autor busca templar el carácter de los estudiantes a través de una seie de instrucciones dedicadas principalmente a fomentar la lectura y la perseverancia en el trabajo. Ferviente admirador de Darwin, se explayó sobre él y su tehoría en más de una oportunidad.

La mayoría de los diarios y revistas de la época tuvieron alguna nota de su pluma: El Nacional, La Epoca, La Crónica, La Nación y La Prensa. Caras y Caretas, Fray Mocho etc.

Sobresalió como autor de cuentos, siendo considerado el fundador del género “ficción” en la Argentina y uno de los primeros en publicar “los folletines” (novelas escritas en partes). Escribió una veintena de libros (novela, ciencia ficción y policiales) sobresalen títulos como “La bolsa de Huesos”, “La pipa del Hoffmann”, “Viaje maravilloso del señor Nic-Nac al planeta Marte”, “Filigranas de cera”, “La casa endiablada”, “Horacio Kalibang o Los autómatas” y muchos más. También incursionó en la poesía siendo famosos sus versos “Lin Calel” de unos 7.000 versos. Tradujo importantes obras del inglés y del alemán al castellano, de autores como Charles Dickens, H. G. Welles y Sir Arthur Conan Doyle.

Recientemente el Ing. Horacio Reggini con muy buen criterio y aguda investigación, ha publicado una obra sobre “Holmberg y la Academia” permitiéndonos conocer las cualidades literarias de nuestro biografiado. También los reconocidos naturalistas Juan Carlos Chebez  y Bárbara Gasparri han rescatado del olvido varios trabajos de Holmberg relacionados con sus excursiones dentro de la provincia de Buenos Aires. Los autores además de publicar los viajes (difíciles de conseguir en su versión original) han actualizado la mayoría de las citas zoológicas.

En 1915 el doctor Holmberg desidió dejar la enseñanza acadéica. Distintos organismos se encargaron de premiar su labor, La Universidad de Buenos Aires le otorgó el título de “doctor honoris causa en Ciencias Naturales”, la Sociedad Científica Argentina lo nombró “socio honorario”, la Facultad de Ciencias “profesor honorario”, la Academia de Ciencias “presidente honorario”, la de Medicina “académico honorario”, el Museo de Historia Natural lo nombra “su protector” y la Intendencia Municipal instituyó un premio con su nombre, que entregará la Academia de Ciencias anualmente al mejor trabajo en Ciencias Naturales. El Jardín Zoológico de Buenos Aires lleva su nombre “Dr. Eduardo Ladislao Holmberg” desde 1990 en justo reconocimiento a su labor.

Este gran educador de las ciencias naturales falleció a los 85 años. un 4 de noviembre de 1937, dejó varias obras inéditas “El vampiro negro”, “Olimpo Pitango de Monalia” entre otras, que su hijo, el doctor Luis Holmberg editó en 1952.

Eduardo L. Holmberg vivió en la calle Cerrito 858. De paso por el lugar a veces me detengo y escucho voces que parecen venir del más allá. Es que allí Holmberg como anfitrión, se reunía en interminables tertulias con Joaquín V. González, Roberto J. Payró, Martín Coronado, Rafael Obligado, Rubén Darío, Juan B. Ambrosetti, los hermanos Lynch Arribalzaga y otros intelectuales de la época. Quién escribe, considera que el maestro aún sigue enseñando, su última clase no ha terminado…

Bibliografía:

Chebez, J. C. y C. Bertonatti. 2006. De Museo. Vida Silvestre Nº 96. Revista de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Buenos Aires.

Del Pino Diego A. 1979. Historia del Jardín Zoológico Municipal. Cuadernos de Buenos Aires. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Holmberg, E. L. 1887. Viaje a Misiones. Obra publicada en el Boletín de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, tomo X, p. I y siguientes. Imprenta de Pablo E. Coni e Hijos. Buenos Aires.

Holmberg, E. L. 1905. El joven coleccionista de historia natural en la argentina. Publicaciones de la Sociedad Luz. Buenos Aires. 197p.

Holmberg, E. L. 2008. Excursiones bonaerenses. Col. Viajeros olvidados. Editorial Albatros. Buenos Aires. 240p.

Reggini, H. C. 2007. Eduardo Ladislao Holmberg y la Academia. Vida y obra. Ediciones Galápago. Buenos Aires. 154p.



 

Arribálzaga Enrique Lynch (1856-1935)

Enrique Lynch Arribálzaga (1856 - 28 de junho de 1935 ) foi um zoólogo ornitólogo argentino.

Em 1878 fundou com Eduardo Ladislao Holmberg (1852-1937), El naturalista argentino, primeira revista de história natural da Argentina. Com os cientistas Florentino Ameghino, e Carlos Berg participou na Comissão Projeto Zoólogico de Buenos Aires.

Também foi político, historiador e jornalista , tornando-se Diretor da "Reducción de Napalpí".

Índice
1 Algumas publicações
2 Fontes
3 Abreviatura
4 Referências

Algumas publicações
Lynch Arribálzaga, E. 1924. “Materiales para una bibliografía del Chaco y Formosa”. Resistencia, Establecimiento Tipográfico Juan Moro. 4
1923. “Fastos precursores e iniciales de la ciudad de Resistencia”. Resistencia, Región, 1972. 47 pp. Reedición de los “Anales Históricos” publicados em 1923 no Boletín Municipal de Resistencia


Cronologia Ornitologica
by Alberto Masi